24 de febrero del 2021, Tepetixtla, Coyuca de Benítez.

Al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional

Al Congreso Nacional Indígena
Al Concejo indígena de Gobierno
A los pueblo de México y el mundo

Nosotros hombres y mujeres de los pueblos campesinos de la Costa Grande del estado de Guerrero, que nacimos de la historia de dignidad que nos enseñaron los generales Morelos, Guerrero, Zapata y nuestro inolvidable paisano y maestro Lucio Cabañas Barrientos y el profesor Genaro Vázquez.

A 26 años de que los malos gobiernos asesinaran a 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, seguimos contando décadas de impunidad y corrupción de todos los partidos políticos, que siempre prometen cambios de fondo, justicia, cuidado de la naturaleza, pero seguimos esperando. Solo vemos que hay pocos beneficios y algunos “beneficiados”, pero no cambió la lógica de opresión y explotación.

No se le ha hecho mella a la injusticia social ni al deterioro y depredación de la naturaleza. Oficialmente se acabó el neoliberalismo, pero sigue la depredación que realizan las grandes empresas.

Se adelgaza el estado y se ven algunas acciones de combate a la corrupción institucional. También se retiran fondos o se hace muy poca inversión en investigación científica, cultura, artes y combate eficaz a la pobreza y la desigualdad, lo agradecen los empresarios, el aparato institucional será más ágil y menos costoso.

Se habla de pacificación, pero la violencia no cesa ni disminuye. Acá abajo, donde se siente, así lo percibimos, sigue el simulacro de paz, la diaria guerra contra los más pobres.

Crece la militarización. Mientras se baja el gasto social aumentan los recursos, la participación institucional y los negocios para los militares. En Guerrero los militares siguen siendo cercanos a la delincuencia, ahora protegen sus negocios madereros.

Algunos de los antes narcotraficantes diversificaron sus acciones y a sus “actividades” de secuestro, venta y trasiego de drogas, cobro de derecho de piso, “protección”, agregaron otras y ahora venden nacional e internacionalmente, madera, hierro, aguacates, agua (hasta de los ríos), servicios (en algunos lugares agregan cobro por uso de drenaje, luz, agua, pavimentación uso de carreteras), entre otros.

Trabajan para los cuerpos represivos de cualquier nivel (Federal, estatal o municipal), reprimen a los que se organizan y/o se oponen a los megaproyectos neoliberales. Mañana se les retribuirá con protección, información, hacerse de la vista gorda, recursos, u otras formas de complicidad, la vida nos confirma esa verdad. Es la represión tercerizada. El gobierno la decide, “los narcos” la ejecutan y el gobierno se lava las manos.

En Chiapas los paramilitares, antes priistas ahora son de Morena. En Guerrero grupos de narcotraficantes, también se dicen “morenistas”, de vez en vez se ve a algún representante del gobierno por sus casas, o sus territorios “departiendo” con ellos, igual que antes. Estos grupos también “trabajan” para las mineras. Despojan, amenazan, desaparecen o asesinan, lo que el patrón necesite.

La naturaleza es mercancía. Sigue la tala de bosques, ilegal e indiscriminada clandestina o no, quien se opone corre peligro de morir o ser desaparecido
En Costa Grande-Sierra y en Tierra Caliente, los narcotraficantes devastan el bosque, mientras amenazan, asesinan, o expulsan de las comunidades a los que se oponen. Y nuestros compañeros, a vivir a salto de mata, a huir del plomo que los está esperando en algún camino, carretera o en la ciudad, mientras, el discurso oficial habla de democracia, de protección a la naturaleza y de que ha bajado la violencia. Mañana dirán que nos mataron por conflictos de tierras u otros problemas.

En el intento de resolver el viejo problema capitalista de generar super ganancias que no se pueden volver a invertir productivamente, pues el mercado está saturado, y hay un exceso de personas desempleadas, cuyo descontento puede estallar, los gobernantes buscan otras formas de que los señores capitalistas obtengan sus beneficios. Y se arrebatan, tierras, aguas, bosques, playas, conocimientos, biodiversidad, bienes culturales, derechos.

Se construyen grandes obras de infraestructura, le llaman turismo, progreso, desarrollo, megaproyectos. Habrá trabajo en lo inmediato y a la larga el beneficio será principalmente para los grandes empresarios, como en el mal llamado Tren Maya, que busca reordenar el territorio para dar nuevas ganancias empresariales en el área de los pueblos Mayas, hay empleos temporales y a la larga el beneficio principal es para la gran empresa.

Y que decir del llamado Plan Integral Morelos. Los desmemoriados, pueden ver el video en donde el candidato dijo en Yecapixtla Morelos en 2014, “vamos a defender a los pueblos con todo, no queremos ese gasoducto no queremos esa termoeléctrica…construir una termoeléctrica en la tierra de Zapata es como ir a Jerusalén a construir un basurero, una planta nuclear”. Ya en el gobierno, se hace una consulta amañada y se respalda al proyecto, pasando por encima del interés de los pueblos.

¿Y que ha pasado con la justicia en el asesinato de Samir Flores?

Otra vez, se acumulan ganancias despojando a los pueblos.

Por eso vemos la llamada 4T como un esfuerzo de revitalizar el capitalismo, porque se les agotó la forma anterior de acumular sus superganancias y cada vez era mayor la desacreditación y el descontento hacia los gobernantes. Ya no podían gobernar como antes, entonces apareció un pícher relevista, con curvas, rectas y bolas de humo. Al principio parecía tener buen brazo, pero poco a poco “desde la loma de los disparos”, se vieron lanzamientos ya conocidos, demagogia, propaganda (incluidos los boots), políticas conservadoras, evitar y combatir la organización popular independiente, en fin, reforzar la explotación para mantener un sistema inhumano y depredador. Nos parece un “echeverrismo” reciclado.
A pesar de nuestra natural desconfianza nos acercamos y platicamos.

Prometieron seguridad y justicia y que pasó. Los asesinos siguen sin castigo, nos buscan para matarnos. Asi, la Guardia Nacional y la policía estatal, son espectadores de las agresiones que “Los Ardillos” realizan contra los compañeros de CIPOG-EZ-CNI, en la región de la Montaña.

La zancadilla de la corrupción está latente. Por eso apoyamos a los compañeros de CRAC-PC-PF, en la denuncia y expulsión de David y Bernardino Sánchez Luna, que pasando sobre acuerdos y reglamentos de los pueblos que algún día confiaron en ellos, insisten en su actitud de entrenar militarmente a niños, responsabilizando a la CRAC-PF y que obtienen recursos a partir del dolor de familiares de compañeros asesinados.

Lo tenemos claro, lo que durante la campaña electoral fueron críticas y reclamos hoy, desde el gobierno son aplausos, solo nos queda seguir luchando, resistiendo, y llamamos a rescatar de la demagogia oficial y hacer practica de aquella frase de que solo el pueblo salva al pueblo.

Por la unidad de obreros, campesinos y pueblos indígenas

Organización Campesina de la Sierra del Sur

O.C.S.S

¡Nunca más un México sin nosotros!