En la madrugada, falleció Jaime Montejo Rolero, coordinador del colectivo Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, quien se encontraba internado en el Hospital General de México. Días antes, presentó síntomas de COVID-19 y lo diagnosticaron con neumonía aguda.

En semanas previas, desarrolló su labor social –junto a sus compañeras- a pesar del riesgo. Ante el abandono de las autoridades de la Ciudad de México, brindó acompañamiento y asesoría para las trabajadoras sexuales en las calles: entrega de condones, asistencia a personas con VIH, atención a enfermos, entrega de despensas e instalación de un comedor comunitario.

“No podíamos dar la última batalla desde la comodidad de nuestras casas”, escribió Jaime Montejo días antes, en un mensaje privado a un amigo cercano. Su organización no podía permitir que a sus compañeras les llegara la pandemia en “tierra de nadie”.  El 26 de abril dijo: “Toda lucha tiene sus riesgos, y mitigar algunas desventajas, era algo que teníamos que hacer”.

Arlen Palestina Pandal, abogada de esta red, notificó a través de sus redes sociales, que Jaime presentó dificultades para respirar, pero no consiguió atención médica inmediata. Pasaron tres días y un recorrido por ocho hospitales para que lo ingresaran. Elvira Madrid Romero,  integrante de Brigada Callejera, quien también presentó síntomas, se encuentra bajo resguardo en su hogar, con los medicamentos necesarios para enfrentar los problemas de salud.

El 20 de marzo, Elvira Madrid y Jaime Montejo, se reunieron con la Secretaria de Gobierno, Rose Icela Rodríguez, para exigir al gobierno de la Ciudad de México, garantías que permitieran que las trabajadoras sexuales atendieran al llamado de #QuédateEnCasa. Sin embargo, denuncian, la promesa fue incumplida.

No tuvieron otra opción: salir a las calles, instalar un comedor comunitario frente al metro Revolución, continuar la atención para las personas con VIH y apoyar a aquellas mujeres que vivían en hoteles y se quedaron sin hogar tras la medida de cerrar estos establecimientos, debido a la pandemia.

Fotografía: Aureliano Lecca