Más Estado: más peligro para la defensa del medioambiente

En reacción al anunció, el abogado, periodista, escritor, asesor agrario y líder social mixteco Francisco López Bárcenas declaró en una entrevista con La Coperacha que “la defensa del territorio tiene que hacerla la gente, meter más Estado es peligroso”. Recordó en particular la experiencia de la población de San Juan Copala, Oaxaca, quien en los años 50 del siglo pasado pidió ayuda al Ejército ante el incremento de la violencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, la gente se dio cuenta que se tenía que cuidar aun más de los militares y su lucha fue por sacarlos.

Según el abogado, para una verdadera defensa del territorio y cuidado de las personas ambientalistas, se debe reconocer (“sólo reconocer”) las estructuras que ya tienen los pueblos (como lo son los comisariados de ejidos y comunidades, la guardia forestal del pueblo purépecha en Cherán, o la guardia tradicional del pueblo yaqui, entre otras) y no meter a la Guardia Nacional, ni más Estado.

López Bárcenas también señaló que “lo que debería hacer el Estado es que no haya tanta violencia, eso no pasa por una reforma legal de nada, pasa por una política pública”.

Cabe recordar que para el final del año 2019, la organización oaxaqueña Educa A.C reportaba 31 asesinatos de defensoras y defensores desde el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Es en la región sur del país donde se cometieron la mayoría de los asesinatos. La lista la encabeza el estado de Oaxaca donde se cometieron siete homicidios, sigue Chiapas con seis y Guerrero con cinco.

De las y los defensores asesinados, 11 pertenecían a comunidades indígenas, 15 ya habían sufrido incidentes previos y tres contaban con medidas de protección. A continuación, sus nombres:

Manuel Martínez Bautista en Hidalgo

Sinar Corzo Esquinca en Chiapas

Noé Jiménez Pablo en Chiapas

José Santiago Álvarez Gómez en Chiapas

Gustavo Cruz Mendoza en Oaxaca

Rafael Manríquez Murúa en Baja California Sur

Bernardino García Hernández en Oaxaca

Estelina Gómez López en Chiapas

Oscar Cazorla en Oaxaca

Samir Flores Soberanes en Morelos

Eulodia Lilia Díaz Ortiz en el Estado de México

Abiram Hernández Fernández en Veracruz

Camilo Pérez Álvarez en Oaxaca

Luis Armando Fuentes Aquino en Oaxaca

Héctor Mauricio Rosas Hernández en Guanajuato

Héctor Armando Domínguez en San Luís Potosí

Otilia Martínez Cruz y Gregorio Chaparro Cruz en los límites de Chihuahua y Sinaloa

Telésforo Santiago Enríquez en Oaxaca

José Lucio Bartolo Faustino y Modesto Verales Sebastián en Guerrero

Eugenio Máximo Hilario en Guerrero

José Luis Álvarez Flores en los límites entre Tabasco y Chiapas

Mario Moreno López en Chiapas

María Cristina Vázquez Chavarría en la Ciudad de México.

Zenaida Pulido Lonbera en Michoacán

Isaías Cantú Carrasco en Guerrero.

Cruz Soto Caraveo en Chihuahua

Arnulfo Cerón Soriano en Guerrero

Catalino Barradas Santiago en Oaxaca

Josué Bernardo Marcial Santos en Veracruz.

A la muerte de dichos luchadores y luchadoras podemos sumar los asesinatos de la bióloga y defensora de las guacamayas en Chiapas, Nora López León, y del defensor y promotor de la mariposa monarca en el estado de Michoacán, Homero Gómez González, éste último asesinado apenas en enero del año en curso.