Karina Alves Do Santos, presa migrante oriunda de Brasil, se encuentra realizando una huelga de hambre de carácter seco (ni alimentos, ni líquidos) desde el 3 de marzo, en el CPF de San Miguel, Santiago, exigiendo se respete su libertad y deportación dictada hace 3 meses.

La cruda medida de protesta tiene por objetivo exigir que se concrete su deportación hacia Brasil, en donde se encuentra su hijita de 3 años hospitalizada por un tumor y en riesgo vital. Esta situación la ha llevado a tomar la desición de poner en riesgo su propia vida para lograr estar junto a su pequeña.

Karina quien lleva 13 meses privada de libertad, manifiesta que su única intención es que se concrete su deportación antes que cierren nuevamente las fronteras, por motivos sanitarios.

En estos momentos la mujer lleva 8 días sin ingesta de líquidos ni alimentos, lo cual la mantiene dentro de los límites corporales de resistencia a tal medida de protesta, la que tiene un plazo de entre 8 a 21 días antes de generar una falla multisistemica.

En entrevista con el medio radiofestival.cl el doctor Gonzalo Cruz, profesor de Fisiología de la Universidad de Valparaíso e investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología Integrativa (CENFI), se refiere a las consecuencias de las huelgas de carácter seco:

El sistema cardiovascular es el primero que comienza a resentir la falta de agua. Disminuye la presión sanguínea y aumenta la frecuencia cardiaca para compensar la baja de presión. Luego, comienza a fallar el riñón y en este punto se empiezan a acumular desechos tóxicos en el cuerpo, siendo inminente la falla de varios órganos al mismo tiempo”.

Doctor Gonzalo Cruz.

Según antecedentes recopilados por La Zarzamora, Karina se encuentra con problemas renales, propios de una disfuncionalidad e infección renal. Por este motivo el día miércoles 10 fue trasladada al hospital penal, en donde constataron su nivel de deshidratación y mal estado de salud en general.

Ya al tanto de todos estos antecedentes se hace indispensable la difusión de este caso y la presión social, para lograr que Karina Alves pueda estar con su hija y que se concreten las resoluciones legales, sin excusas burócratas e indolentes de las instituciones involucradas.

La vida de Karina y su hija están en riesgo, por lo que se hace un llamado a todas colectivas de mujeres y feministas, a las organizaciones vinculadas a la cárcel y a las entidades de DDHH pertinentes a hacerse presentes y aportar en la denuncia y agitación de este nuevo caso de vulneración hacia una mujer migrante privada de libertad.-